Afortunadamente la montaña es capaz de crear muchos tipos cuya tremenda capacidad deportiva se equipara a su calidad humana. Carlos Soria es un ejemplo de ello, y a sus 71 añitos todavía alberga ambiciosos planes en las cumbres y bajo ellas. Con el propósito de terminar su ascenso de las catorce cimas más altas de la tierra (le quedan cinco), regresaba este abril al Manaslu (8.163 m), el primer ochomil que visitó allá por 1973, quedándose prendado no solo de su vertical promesa, también de las gentes que bajo ella viven anclados en un tiempo pretérito. Hoy en día la montaña en Nepal mueve cantidades masivas de dinero, pero no son muchos los beneficios que se destinan a ayudar las poblaciones de sus valles, bastantes sin luz o agua corriente.

